Considerando que el origen de las enfermedades sea producto del contagio o de un debilitamiento del sistema inmunitario, podemos decir que la Homeopatía, siendo una medicina de terreno, logra que el huésped se vuelva más resistente a las infecciones. En principio, dando el remedio similimum o remedio de fondo; éste se busca estudiando al paciente en su totalidad, para así determinar el remedio único e individual.
Muchas veces al tomar el remedio el paciente presenta un cuadro febril que indica que éste está actuando y creando defensas. Recordemos que la fiebre es un mecanismo de defensa del organismo y hay que respetarla en lo posible para que aumente la inmunidad natural y así la resistencia del terreno, es decir de nuestro organismo.
No se contagia el que quiere si no el que puede, y esto precisamente se debe a la resistencia de cada individuo. El uso exagerado de antibióticos y antifebriles logra debilitar al organismo y crea además resistencia en los gérmenes, que se vuelven más peligrosos al no poder ser “atacados” con los antibióticos; por ello debemos usarlos racionalmente y en casos muy específicos (cultivos y antibiogramas de por medio).
Otros remedios efectivos en Homeopatía son las llamadas autovacunas que son productos de secreción del propio organismo; por ejemplo en una sinusitis, secreciones nasales diluidas homeopáticamente, que actúan creando defensas, diluciones de gérmenes productores de Neumonía como el remedio Neumococcinum, Estafilococos: estafilococcinum, diluciones de cepas de virus estacionales como en el uso de Influencinum. A veces la utilización de sangre con septicemia, que en dilución homeopática nos proporciona el remedio llamado Septilicinum, Pirogenium y otros.
En el capítulo de enfermedades tropicales se pueden dar remedios que actúan contra la picadura de mosquitos como Ledum Palustre y combinado con el remedio de fondo nos hacen más resistentes al Dengue. Si en cambio el paciente presenta Fiebre Amarilla, se indican el remedio de fondo y medicamentos que actúan mitigando la hepatitis que esta enfermedad produce; Phosphorus es un buen ejemplo.
Enfermedades producidas por micro bacterias, tuberculosis entre otras, son tratadas con Tuberculinum o Bacillinum, más el remedio de fondo.
Pacientes que sufren gastroenteritis pueden ser tratados con Colibacillinum.
En síntesis, éstos son algunos ejemplos de cómo se tratan los procesos infecciosos con esta modalidad de tratamiento que es la homeopatía, evitando los antibióticos o dando los mismos en menor dosis.
En muchos países, inclusive del primer mundo, mucha gente muere por resistencia a los antibióticos, inclusive en los mismos hospitales, con las llamadas infecciones intrahospitalarias. Tal vez sea la hora de considerar a la homeopatía como un recurso que al respetar la ecología de nuestro organismo y de los gérmenes mismos nos permite convivir sin infectarnos ni enfermarnos.
Dr. Marcelo D. Nasberg
Médico Homeópata


































