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Cuentos

Cuento de la tradición Cherokee (USA).


Un antiguo indio Cherokee dijo a su nieto, “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad.”

El niño pensó un poco y preguntó, “¿Abuelo, qué lobo gana?”.

El anciano respondió, “El que alimentas”.

 

 

 

La carreta vacía


Cuentos Sufíes


Caminaba con mi padre cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:


Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

Estoy escuchando el ruido de una carreta.

Eso es, dijo mi padre, y es una carreta vacía.

¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos?, le pregunté.

Entonces mi padre respondió:

Es muy fácil saber, a través del ruido que hace, cuando una carreta está vacía. Cuanto más vacía está, mayor es el ruido que produce.

Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuno o violenta, presumiendo de lo que tiene, y considerando de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: “Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío que aquél que está lleno de sí mismo.

 

Las dos vasijas (Cuento Hindú)

Cuento de las dos vasijas

 

"Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:
"Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo".
El aguador le contestó: "Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino". Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.
El aguador le dijo entonces: "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados."

 

(Cuento de la tradición oral india)

 

Los seres humanos somos diferentes unos de otros, pero aun aquellos que por cualquier causa se sienten menos representativos o significantes dentro de la comunidad, pueden cumplir un papel en ella, posiblemente ignorado por ellos mismos, pero no por eso menos útil para el conjunto.

En esta vida nadie da un molde perfecto y por eso Dios nos hizo a cada uno distinto para realizar una misión. Lo importante es descubrirla y disfrutar con ello. Vive la vida desde la plenitud de tu ser.

 

 

Triple Filtro (Sócrates)

Triple Filtro:

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por la práctica de su conocimiento.

Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

-    ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

-         Espera un minuto, replicó Sócrates; antes de decirme cualquier cosa, quisiera que pasaras un pequeño examen. Es llamado el examen del “triple filtro”.

-         ¿Triple filtro?...

-         Correcto –continuó Sócrates. – Antes de que me hables sobre mi amigo, puede una buena idea tomar un momento y filtrar lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

-         No –dijo el hombre -realmente solo escuché sobre eso y...

-         Muy bien –dijo Sócrates. ¡Entonces realmente no sabes si es cierto o no!

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

-         No, por el contrario...

-         Entonces –continuó Sócrates – tu deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto.

Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro: el filtro de la utilidad.  ¿Será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo o realmente será útil para alguno de los enemigos de mi amigo?

-         Para ti no lo sé, pero para el enemigo de tu amigo, es posible.

-         Bien –concluyó Sócrates –si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil para mí, ¿por qué decírmelo?

Usa este triple filtro cada vez que oigas comentarios sobre alguno de tus amigos cercanos y queridos o de cualquiera en cuestión.


Sin lugar a dudas una de las figuras más relevantes de la historia de la humanidad fue Sócrates. Quisimos compartir una de sus tantas enseñanzas,  la que nos pareció muy importante porque a pesar de su antigüedad creemos que no ha sido puesta en práctica por gran parte de la sociedad.

 

   

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